Al hilo del anterior post me llegó un comentario por twitter que venía a decir que la mayoría de comerciantes y consumidores no apoyaba la apertura en domingos, y que por tanto la legitimidad estaba de parte de quienes se manifestaban en contra.

Es curioso que quienes más abusan de los derechos (derecho al descanso, a la vivienda, al aprobado, a Internet) contribuyendo a su devaluación, utilicen el argumento de la mayoría como fuente de legitimidad. Señores, si se acepta la existencia de derechos inalienables y universales, éstos deberán estar siempre por encima de los números. Si alguien tiene derecho a algo, aunque sea a la tontería más nimia, ninguna mayoría, pretendida o real, tiene nada que decir al respecto. Si algo está sujeto a la voluntad de la mayoría, entonces no es un derecho (o no es tratado como tal).

Es decir, si se reconoce que el propietario de una tienda tiene derecho a abrir en domingo si lo considera oportuno, lo que diga una asociación de comerciantes, o todas, para el caso, es irrelevante. Y si se reconoce que una persona tiene derecho a ir a comprar a una tienda cuando le plazca (si la tienda le ofrece esa posibilidad), es irrelevante lo que piense al respecto el 87% de los consumidores.

Y si al final resulta que sólo cuatro gatos acuden a hacer compras los domingos, pues tanto mejor para quienes alertan sobre el daño que causaría la liberalización.

ACTUALIZACIÓN:

Mejor que lo explique Sala-i-Martín

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